miércoles, 18 de enero de 2012

(Entrevista realizada por "El siglo", número 995, del 16 al 22 de enero de 2012)

Juan Moscoso, portavoz de la candidatura de Alfredo P. Rubalcaba a la Secretaría General del PSOE

“QUEREMOS COMBINAR CAMBIO Y UNIDAD”

Durante la pasada legislatura fue la voz de los socialistas en asuntos europeos en el Congreso de los Diputados. Acaba de renovar su acta en la Cámara Baja, y se ha convertido en uno de los principales portavoces de la candidatura de Alfredo Pérez Rubalcaba a la Secretaría General del PSOE. Apuesta por el exvicepresidente del Gobierno ponderando su experiencia y su capacidad de liderazgo.

—Por fin ha resultado inevitable la presentación de dos candidaturas a la Secretaría General del PSOE.
—Bueno, hay dos compañeros que han conseguido los avales, tal y como indican los estatutos. Podía haber sido un candidato, dos o tres. Es importante que haya debate y cierta confrontación de ideas y de proyectos.

—El debate entre los dos que se proponía desde la candidatura de Carme Chacón no se va a celebrar.
—Eso no es así. Nosotros no teníamos ningún problema en celebrar el debate. La dirección del partido es la que establece las normas del juego en el periodo precongresual y es la que ha decidido que no lo hubiera.

—Lo que sí parece claro es que el compromiso de ser neutral del todavía secretario general se está cumpliendo.
—Esa es la impresión que tengo yo.

—¿Por qué ha afirmado Rubalcaba que Chacón no es la solución?
—Ya ha explicado que si él pensara que ella es la solución, la habría apoyado, y no se hubiera presentado. Él, como yo y como muchos otros, hemos llegado al convencimiento de que la persona más capacitada para liderar el partido en esta nueva etapa de oposición, de construcción del mensaje y de reforma del partido es Alfredo Pérez Rubalcaba. Y por muchas razones, hace falta alguien con la solvencia y la credibilidad que él tiene, con su capacidad y su experiencia para dirigir organizar y equipos. No creo que haya una persona más preparada que él para dirigir el partido en estos momentos, y él cree que también es la persona que puede volver a hacer que el PSOE sea un partido ganador, que sea una alternativa real a la derecha en un tiempo razonable.

—Si Chacón no es la solución, estratégicamente, ¿cuál puede serla? ¿Cuál será el sentido de las reformas?
—Es el contenido del discurso y de las ideas que Alfredo está presentando por toda España estos días, y que se está enriqueciendo constantemente con ideas nuevas, con aportaciones de muchísimos militantes. Rubalcaba lo está explicando con mucha claridad. Primero, hace falta realizar una labor de oposición solvente, rigurosa que necesite el país, porque nuestros electores nos exigen una actitud distinta a la que le exigen los electores de derechas a la derecha; y una labor de oposición que sea buena para el partido, para reforzarlo. Hay que defender nuestro espacio político frente a la derecha; somos un partido de mayorías, un partido de gobierno, obligado a ser alternativa de gobierno.

—¿Dónde pueden radicar las diferencias fundamentales entre las dos candidaturas?
—Hay diferencias importantes en cuanto a las personas y los equipos. Alfredo lo ha dicho muchas veces: somos un partido de compañeros, no de adversarios, y compartimos una inmensa mayoría de objetivos, de principios y de ideales. Las diferencias hay que buscarlas, como en todos los liderazgos, en los perfiles de las personas, en la capacidad de liderar, en la experiencia, en la trayectoria y en la capacidad de ilusionar, tanto a los militantes, como a los ciudadanos. Los ciudadanos españoles saben que el único instrumento con el que cuentan como contrapeso a la derecha es el Partido Socialista. Es la única fuerza política de la izquierda que puede gobernar.

—En la candidatura de Carme Chacón creen que es necesario dar un giro a la izquierda. ¿Comparten ese punto de vista?
—Lo que ya comenzamos a hacer como partido, y personalizado por Alfredo durante la campaña electoral era una redefinición de nuestro mensaje, reforzando los elementos socialdemócratas que podían haber quedado desdibujados durante los años de Gobierno. Hay que recordar que en la campaña planteamos que en este momento económico tan difícil había que elevar impuestos, y dijimos cuáles había que elevar, no los que ha aumentado el PP. Entonces dejamos claro que existe una alternativa progresista y de izquierdas a las políticas de la derecha. Más que un giro a la izquierda, hay que recuperar y redefinir el carácter progresista y socialdemócrata de nuestras políticas, porque algunas de las que hicimos durante los años de Gobierno han contribuido a desdibujarnos, la debilitar la voz del partido en todo el territorio.

—¿Habrá una apertura hacia otras izquierdas, al menos durante el periodo de oposición?
—El PSOE siempre ha estado abierto a otras izquierdas; de hecho, durante los años de democracia hemos estado encantados de acoger a muchos compañeros y compañeras que venían de otras fuerzas de la izquierda, y en pactar con otros partidos de izquierda allí donde la suma con ellos permitía contraponer y parar a la derecha. Son otras fuerzas de izquierda las que no están dispuestas a hacerlo, como ha quedado demostrado en los últimos tiempos en Extremadura.
Y a escala europea, también. En el documento que hemos presentado, hacemos una apuesta clara por reforzar la presencia del PSOE en el Partido Socialista Europeo, por convertir a éste en un auténtico partido, con autoridad, con capacidad decisoria. Es en Europa donde la izquierda debe tomar decisiones de manera conjunta.

—El momento clave del declive del PSOE pudo estar en las políticas de ajuste aplicadas a partir de mayo de 2010. ¿Era posible haberlo hecho de otro modo?
—Ese es un debate importante; el debate de la autocrítica, de lo que se podía haber hecho y no se hizo, pero no es el debate que deba canalizar todo ahora. Lo importante es que entregamos el país al nuevo Gobierno elegido por los ciudadanos en una situación cualitativamente mucho mejor que otros países de nuestro entorno, como Grecia, Italia o Portugal, donde hubo intervención, y conseguimos acometer esta crisis de manera justa y sin retroceder en las políticas sociales y de bienestar. Ahora que llevamos un mes de Gobierno de la derecha, empezamos a ver que muchas cosas que el Ejecutivo anterior hizo, eran las razonables. Ese debate sobre lo que hicimos y lo que podíamos haber hecho es lo que nos ha llevado a la reflexión –y así lo incluimos en nuestros documentos– no solamente con la necesidad de que nuestras políticas estén más vinculadas con los principios progresistas que nos movilizan, sino también con la necesidad de contar con una verdadera plataforma europea; muchos de los problemas que vivimos en 2010 fueron resultado de la debilidad de los partidos progresistas en Europa –porque había muy pocos gobernando–, y también de la insuficiente coordinación. Hay que afrontar errores, pero no se trata de refundarnos, sino de reforzarnos y adaptarnos.

—¿Habrá unidad e integración de equipos, gane quien gane en el Congreso?
—Coincido con Alfredo en que haya unidad. Hemos vivido muchos congresos, pero dos han sido históricos: por un lado, el 28º bis, cuando Felipe González cambió el partido y lo convirtió en una fuerza alternativa de gobierno, en un partido creíble para los ciudadanos, como formación capaz, desde las instituciones –el único lugar desde el que se puede hacer–, de transformar la sociedad; y luego, el 35º Congreso, en el que ganó Zapatero, frente a otros tres candidatos, y que fue un congreso de unidad. Todo el partido se sintió identificado, y participó de manera intensa y activa en el nuevo proyecto que nos llevó al Gobierno y a un periodo de muchos éxitos políticos. Rubalcaba quiere, queremos combinar cambio y unidad.

—Planteaba la posible integración porque inmediatamente después del Congreso vienen
las elecciones en Andalucía.
—El partido tiene por delante varios retos. Unos urgentes, que son adaptar el discurso y reformar la estructura del partido para volver a ser alternativa de gobierno, y luego hay dos asuntos inmediatos: la lucha contra la crisis, ser una fuerza que contribuya a salir de la crisis de manera constructiva desde la oposición –no como hizo la derecha- y, por supuesto, Andalucía. Andalucía es fundamental por muchas razones; tenemos que mantener el gobierno; se ha convertido en un referente. El Gobierno de José Antonio Griñán está demostrando que existen diferentes maneras de abordar la crisis. El Gobierno andaluz no está recortando en políticas sociales, bienestar, dependencia, e incluso está reforzando Innovación e Investigación para apostar por un futuro distinto. Seguir gobernando Andalucía es fundamental para los ciudadanos de esa comunidad y para toda España, como referente de la alternativa viva que existe al Gobierno de la derecha.

1 comentario:

  1. Cambio, unidad, y también credibilidad compañero! Un saludo!

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